Lo que nadie te cuenta de estudiar en el conservatorio de tus sueños

Para entender la magnitud de esta entrevista, primero hay que entender cuáles son los centros de enseñanza musical de élite en España. Los Conservatorios Superiores son el equivalente a la universidad para un músico, y centros como Musikene (País Vasco), el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid o el Conservatorio del Liceu tienen un prestigio internacional. Acceder a ellos no es tan fácil como a una universidad común, es una competencia de alto rendimiento que exige superar unas pruebas de acceso teóricas (eliminatorias) y prácticas.  

​Teniendo esto claro, la ESMUC (Escuela Superior de Música de Cataluña) se posiciona como un centro de referencia (especialmente en lo que se refiere a música moderna) por el que han pasado figuras que hoy dominan la escena global, como Rosalía. Sin embargo, la realidad para el estudiante medio es mucho más especialidades como la Batería Jazz, el embudo es tan estrecho que solo se ofrecen dos plazas para todo el país.

En esta entrega, cuento con el testimonio de un estudiante de 20 años que actualmente cursa tercer año de Interpretación de Batería Jazz. Su perfil es particular, ya que accedió a la institución sin haber cursado previamente el grado profesional en un conservatorio. Tras un periodo de preparación intensiva de seis horas diarias bajo tutela privada, obtuvo la máxima calificación en las pruebas de acceso, consiguiendo entrar como primero en la lista en una especialidad donde únicamente se ofertaban dos plazas a nivel nacional . El propósito de esta entrevista es analizar la gestión de un centro de este nivel, la transición hacia el mundo profesional y la experiencia real de los alumnos que se forman ahí.


1. La criba de las pruebas de acceso

Acceder a un centro de alto rendimiento como la ESMUC es un proceso complejo porque el nivel es muy alto y las plazas por especialidad son muy limitadas. En la especialidad de Batería Jazz, como ya mencionó, solo se ofrecieron dos plazas para todo el país aquel año. Esta escasez de vacantes obliga a los músicos a tener varias opciones de centros a los que acudir a hacer la prueba presencialmente poe todo el país, con todo lo que eso conlleva (solapamiento de fechas, recibir formación adaptada a los requerimientos de cada una, etc).

Nuestro entrevistado explica perfectamente cómo la falta de plazas te obliga a moverte, ya que quedarse fuera significaba perder un año entero.

"Decidí hacer las pruebas para entrar a la ESMUC porque [...] es el conservatorio con mayor prestigio de España. Mi plan B si no entraba en Barcelona era intentarlo en el Conservatorio Superior de Navarra (Pamplona) o en el de San Sebastián (Musikene)."

​Esta movilidad es la norma para el músico de élite, especialmente si vienes de regiones donde la oferta de Jazz es inexistente en el sistema público. Él tuvo que hacer su propio camino fuera de las instituciones oficiales:

​"Nunca estudié en conservatorio [...] al ser de Extremadura mi única opción de poder estudiar con un buen profesor para poder entrar al superior fue tener clases particulares con un profesor en Madrid, fuera de ninguna institución."

"No empecé a dedicarle horas de estudio diarias y tomármelo en serio hasta hace unos 4 años [...] Invertía entre 4 y 6 horas diarias."


La estructura de las pruebas es la aiguiente: por un lado, las pruebas teóricas (análisis, audición, etc.) se basan en exámenes que duran dos horas cada uno y son eliminatorios. Sin embargo, es en la parte práctica donde realmemte está la presión de la institución y la competencia directa con los demás aspirantes.

​"De cara a las pruebas teóricas sí que me sentía preparado y con confianza de que iba a hacer un buen examen en la mayoría de los puntos, al fin y al cabo sabía que era un resultado de apto o no apto, así que tampoco era importante sacar un buen resultado, simplemente aprobar."

​Por otro lado, describe que tuvo otras dos pruebas prácticas tras haber superado las teóricas. Una de ellas se realizaba oor la mañana y la otra por la tarde y, al entrar en el aula de calentamiento para la parte práctica...

​"De cara a las pruebas prácticas, sin embargo, no me sentí para nada preparado; en el aula que teníamos para calentar coincidí con otros dos aspirantes que coincidían en mi misma franja horaria y yo me vi con menor nivel que ambos de cara a entrar al superior".

A pesar de esa percepción de que los demás tenían más nivel y de tener la institución, logró la máxima puntuación y entró como primero de la lista. Sin embargo, el sentimiento de no estar a la altura seguía:

​"Incluso a día de hoy me cuesta creer que el tribunal considerara que yo estuviera preparado para entrar... lo primero que pensé fue que me tocaba echar más horas de estudio para poder llegar con un nivel aceptable el primer día de clase, porque no me veía con suficiente nivel".



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